Cuando la población de pacientes envejece, las comorbilidades se multiplican y el tratamiento de heridas se vuelve cada vez más complejo, los profesionales sanitarios se enfrentan a la incertidumbre sobre cuál es la mejor manera de tratar las heridas crónicas.1
Los obstáculos a los que se enfrentan los profesionales sanitarios, desde la escasez de recursos hasta la fragmentación de los procesos, pueden dificultar la prestación de una atención constante y de alta calidad para el cuidado de las heridas.2
El profesor Sebastian Probst y la Dra. Leanne Atkin, junto con sus compañeros del consejo mundial de Applied Wound Management, han publicado una serie de artículos en Wounds International para ayudar a los clínicos a hacer frente a estos casos complejos y reforzar la confianza clínica.